SECCIONES

Narrativa

Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

Carrera

Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

Reflexión

Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

Fotografía

Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


17 abril, 2013

Todo comienza al fin


Bueno, si esto se trata de mi carrera como escritor (y eso parece indicar el titulo del blog), creo que pocas cosas pueden ser más significativas a nivel simbólico de mi etapa actual que esto:

Estimado participante,

Ante todo queremos agradecerte tu valiosa participación, ya que sólo así es posible que este certamen cobre vida y podamos mostrar al mundo todo este potencial literario.
 
Intentaremos llevarlo a cabo con la mayor objetividad posible, con humildad y con rigor para poder contribuir y hacer realidad el deseo compartido de dar vida a una nueva publicación con los microrrelatos más destacados que seleccione la Comisión Evaluadora, una misión siempre ardua y difícil.
 
Una vez finalizado el proceso de lectura y valoración nos pondremos en contacto con los seleccionados, hasta entonces, te damos anticipadamente las gracias.  
 
Atentamente,

La Directiva


No hay ningún error… no es un mail reconociéndome como ganador, finalista, ni mención especial en el concurso en cuestión. Es, simplemente, un acuse de recibo del microrrelato que envié.

La verdad que hace mucho tenía ganas de empezar a participar en concursos de cuentos, relatos y microrrelatos, pero venía postergándolo. Mi régimen de escritura, con las idas y vueltas que implica la vida laboral y personal, todavía no está muy aceitado (quizás estoy incluso siendo un tanto generoso conmigo mismo al decirlo de ese modo), y tuve que asumir que empezar a trabajar textos con la idea de concursar implicaba dejar bastante de lado este blog, donde vengo volcando mi yo literario desde mucho antes de siquiera asumir como destino la carrera de escritor. No fue una decisión fácil.
¿Por qué tomarla, entonces?
No tengo estudios relacionados a las letras, más allá de cursos y talleres que hice, hago y seguiré haciendo. No me atraen, no siento que me brinden lo que necesito (aunque seguro que me aportarían algo, y quizás mucho). Esa falta de estudios formales no me preocupa en si misma… pero implica una complicación que si me pesa: la falta de CV.
Creo que el CV como escritor se apoya en distintas cosas:
·        Sus trabajos publicados, los cuales no tengo al momento de escribir esto, pero podrían ser libros, apariciones en revistas y en algunas publicaciones virtuales.
·        Sus estudios formales relacionados, a los cuales les veo muy poco peso a la hora de ser evaluado como autor.
·        Su “carpeta” de trabajos, que en mi caso y de momento sería este querido blog
·        Los “galardones” recibidos… y sobre este último punto es donde decidí hacer foco
Nota: los “estudios informales” sirven a nivel formativo, pero dudo que den ningún peso al CV.

Eventualmente voy a tener trabajos publicados; me niego a aceptar que eso puede no ocurrir. Incluso, parte de los posibles premios que uno puede recibir al participar en concursos es ser publicado.
En cuanto a la carpeta… va a seguir creciendo, aunque no se vea reflejado en este espacio cibernético, o al menos no de forma directa.
Ahora viene la difícil etapa en la que toca asumir que lo que importa es participar, y no ganar. Igual, no me voy a concentrar mucho en eso… no va con mi estilo. Participo para ganar, aunque me lleve varios intentos.
Un pequeño microrrelato para el hombre. Un gran paso para este escritor.

25 marzo, 2013

On Vacation


Los maestros tienen tres meses de vacaciones”. Puede ser cierto o no (no, no lo es), pero definitivamente es una idea en el imaginario colectivo.
De cualquier modo, algunos trabajos en lugares un tanto inhóspitos, llegan a tener medio año de vacaciones. A cambio, hay que pasar la otra mitad del año, por ejemplo, en el medio de una montaña. Ideal para los fanáticos de Gimli, Gloin y cantantes de “Hi-Ho”.
En laboratorios y petroleras, tres y cuatro semanas son moneda corrientes.
En cualquier trabajo de oficina, la norma son dos semanas, y eso nomás arrancar.
Están luego los “trabajadores independientes”, digamos que los monotributistas. Sin vacaciones pagas, hasta donde su economía lo permita pueden tomarse una cantidad variable de días.
Ahora bien… ¿Cuántos días de vacaciones tiene un escritor?

Se puede decir que dependerá de su éxito, si trabaja de eso, si acaba de publicar, está en una revista, solo maneja un blog, si… No. No depende de nada de eso.
Un escritor no tiene vacaciones.

Pasé unos tres meses sin publicar. Podríamos decir que tres meses sin escribir (aunque no fue así, thanks the writers gods). Pasé esos tres meses sin publicar, pero… ¿Vacaciones?
Si el señor obrero deja por dos semanas de ir al edificio que está levantando con la constructora que lo tiene como empleado, y en esos días se dedica a levantar un cuartito nuevo en el terreno a unas cuadras de su casa… le paguen o no, ¿eso son vacaciones? ¡Claro que no!
Tres meses sin escribir oficialmente. Pero pensando historias, improvisando cuentos, sembrando ideas, recolectando experiencias, recorriendo vida.
Si un antiguo chamán deja de conjurar lluvias para su cacique, pero se va a buscar hierbas y sangre de yaguareté, y en el camino cura un mal de ojo, acaba con alguna pequeña plaga, pelea con algún espíritu… ¿se tomó un descanso?

No, el escritor no tiene vacaciones tampoco. Pero está bien. Porque un mago puede querer pasar un par de días sin hacer hechizos. Pero no renunciaría jamás a su magia.

07 enero, 2013

Mi carrera - Cosecharán tu siembra


Vamos a comenzar directamente con un breve ejemplo:

Ricardo Blaine no podía creer su suerte. Sentía el sol a través de sus párpados, mientras escuchaba el sonido del mar a unos pocos metros. El viaje a esa isla había resultado un sueño desde que bajaran del crucero.
Al escuchar el sonido de una flauta sumarse al de las olas, abrió los ojos. Se asustó por un momento al ver un humo negro avanzando hacia él, pero pronto notó que solo se debía a unas ramas húmedas que Rosa, su pareja, había tirado para alimentar la fogata que los refugiaría del fresco de la noche.
Ricardo se quedó mirando a la joven flautista. Con su pelo rubio al viento, le parecía de otro mundo, de otro tiempo. Poco sabía él lo que estaba por ocurrir: de otro modo, no habría tardado ni un instante en levantarse y abrazar a Rosa como deseaba hacer. Resultandole imposible saberlo, simplemente se dio unos momentos más para quedarse echado sobre la arena.

He ahí una breve introducción a una historia, que podrá o no ser terminada. Puede parecer más o menos interesante, ese no es el punto como suele pasar con estos ejemplos. La particularidad que tiene este caso, es que está plagada de guiños y referencias.
Puse a nivel conciente no menos de cinco, estoy seguro de que mi subconsciente coló alguna más, y sin duda alguien puesto a ello podría reconocer algunas referencias que no fuera mi intención poner, y aún así serían completamente válidas. Algunas son muy obvias. Otras, rebuscadas.
De eso trata esta entrada… de esas semillas que uno puede plantar como escritor, pero que no sabe si van a germinar en el lector.
Supongo que los escritores más famosos, cuya obra es muy analizada por fanáticos y estudiosos de las letras, podrán estar bastante seguros de que los guiños a la cultura popular, personajes de ficción, eventos históricos y demás van a ser descifrados. Seguramente algunos guiños a amigos y familia pueden llegar a perderse. Nada grave, nada grande.
Mientras tanto, la generalidad de los escritores nos enfrentamos a una realidad bastante cierta: podemos poner cuantas referencias ocultas queramos… Siempre y cuando aceptemos que pueden quedar perdidas en el texto.
Por mi parte, me gusta plantar esas semillas, ya sea en el argumento, en alguna palabra o en los nombres de los personajes. Creo que la mitad de las cosas que escribo tienen algo de eso.
Los resultados varían bastante. Me ha pasado de releer algo escrito hace un tiempo, y recordar que tal cosa era un guiño a algo… y quedarme ahí, sin no lograr recordar a que hacía referencia, y quedarme trabado al intentar realizar el camino inverso para redescubrir mi propio truco.
En otras ocasiones, los resultados fueron mucho más gratificantes, porque alguna persona notó la referencia y me la mencionó. Ese sentimiento es genial, el saber que más allá de la historia, de los personajes y de la trama, se pudo transmitir algo más, y que no es para todos.
Creo que el secreto está en que uno plante tantas de estas semillas como quiera, siempre y cuando no afecten en nada a quienes no las capten. Pocas cosas me resultan más odiosas al momento de leer, que esa sensación de estar perdiéndose algo, porque uno no capta ese mensaje entre líneas que el autor dejó.
Por eso intento que, cuando escribo, los guiños estén ahí, pero también puedan leerse como simple información que compone la historia, sin echar nada en falta, y pudiendo disfrutar a pleno. Al menos, esa es la idea.

[Conteo de "pero"s en texto original: 7.]