SECCIONES

Narrativa

Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

Carrera

Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

Reflexión

Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

Fotografía

Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


12 febrero, 2010

Tomato Jones

[Presentador] Antes, en “Las fabulantasticas aventaras inter–dimensionales de Tomato Jones”…

Framboise me miro a los ojos, casi a punto de reírse, pero evitándolo.
– Prometo que eso no ocurrirá, despreocúpate – me dijo sonriendo de tal modo que solo podía creerle.

*Cambio de escena*

Corrí para salir del edificio, y llegue a la calle justo para ver un auto chocar contra otro que acababa de frenar en seco. La forma en que ambos choferes, como tanta gente por la calle, miraba el cielo, ya era prueba suficiente de lo que había salido a observar: el cielo ahora era verde en toda su extensión.

*Cambio de escena*

Abrí la caja en el ambiente apenas iluminado. Allí estaba lo que yo buscaba. Lo guarde en mi bolsillo, sabiendo que ya estaba listo.

*Cambio de escena*

Estaba mareado, todo cambiaba a mi alrededor una velocidad increíble, sentía choques de energía azotar mi cuerpo, mientras me sacudía en un torbellino de luces y sensaciones.

*Cambio de escena*

Corrí cuanto pude, dándome vuelta solo para ver que cada vez eran más y más, y que en cualquier momento me alcanzarían. Decidí que tendría que enfrentármeles.
Pero antes de llegar a detenerme, choque contra una pared, la atravesé y comencé a caer…

*Presentación*

*Escena*

Tuve suerte de que a los pocos metros, la curvatura de la estructura fuese amortiguando mi caída, arrastrándome por esa pared cada vez más horizontal.
Finalmente, pude detener el impulso que llevaba y ponerme sobre mis pies.
En cierto modo, supongo que podía considerar que estaba teniendo éxito. Allí estaba ella.
– Ya era hora de que llegaras, Tomato. – me dijo, en un acto digno del top five de los clichés en situaciones de rescate.
Sin que eso me afectara, la abrace y nos besamos, quizás llevando a cabo el cliché que encabezaría la lista.
– Muy graciosa Framboise. Prometiste que esto no pasaría. – le conteste, sin dejar de abrazarla, pero poniéndole mala cara, con la mirada que me había ganado la portada de la revista Parallel Dimension’s Researchers Magazine en aquel número en que hicieron la selección de los más sexys.
Pero sabía que no había tiempo que perder
– No tardaran en saber que estoy aquí. Va a ser mejor que nos vayamos.
– ¿Y como se supone que haremos eso? Si pudiera escapar, no me habría quedado aquí esperándote.
Parecía algo herida por mi comentario, pero yo no podía detenerme en eso.
– No estas teniendo en cuenta que a ti esto te tomo por sorpresa, pero yo tuve oportunidad de prepararme. ¿No te preguntas como llegue hasta aquí? – mi mirada se perdió en el infinito, mientras recordaba lo que había hecho al ir contándoselo…

*Cambio de escena*

Llene una botella con el preparado, y la puse a resguardo en mi mochila. Luego llene de aire mis pulmones, y sin darme permitirme a pensarlo dos veces, tome el balde con ambas manos y me lo volqué sobre la cabeza.
Esperaba que tardase lo suficiente en secarse. Debía mantenerme así por un largo tiempo aún si quería que mi plan diese resultado.

*Cambio de escena*

Cuando la ultima gota salida de la botella golpeo su frente, se corrió el cabello mojado que le había quedado sobre los ojos.
– Muy bien, ahora si. Corramos hacia aquel sector – Le dije, señalando una zona que se veía particularmente psicodélica.
No era necesario que lo dijera, Framboise ya estaba corriendo hacia allí. Siguiéndola, aminoré la velocidad para no llegar a alcanzarla antes de que ella traspasase la pared. No queríamos provocar una explosión y arriesgarnos a caer en la nada.
Por fortuna, todo marchaba como lo esperábamos. Nuestros cuerpos enjabonados atravesaban con facilidad la pared de la burbuja–domo donde estábamos momentos antes.

*Cambio de escena*

Seguimos corriendo por ese laberinto de pasillos, sin tener una idea clara de donde nos encontrábamos ni hacia donde nos dirigíamos.
– Para poder regresar a nuestra dimensión, necesitamos hallar a una fuente de energía natural local que sea equivalente al polo magnético de la Tierra, de ese modo, y aplicando las leyes físicas de este universo de modo análogo al que utilicé para poder transdimensionarme hasta aquí, ¡podremos volver a nuestro hogar! – Expliqué a Framboise sin detenernos.
– ¿Y como haremos para llegar hasta esa fuente de energía?
– Lo que debemos hacer… – Mis palabras se perdieron en un murmullo ininteligible, al darme cuenta de que no tenía la menor idea de que debíamos hacer, pero negándome a expresarlo.
Framboise freno bruscamente, y me jalo para que me detuviera con ella. Estuve apunto de oponerme, pero siendo que llevábamos varios minutos corriendo sin sentido, me abstuve de hacerlo.
– Si mal no recuerdo, cuando hace un año presentaste tu libro… – A medida que ella hablaba, iba recordando eso que me estaba mencionando.

*Cambio de escena*

Las primeras filas auditorio estaban apenas llenas, y el resto del auditorio se encontraba vacío, pero aun así había más gente de la que yo esperaba.
Henry Gates, mi editor, termino una corta presentación en la que habló de mis estudios e hizo un resumen de mi curriculum vitae, para luego dejarme el lugar frente al micrófono.
Caminé hasta ahí lentamente, sintiéndome nervioso, pensado que no me debería haber dejado convencer de llevar a cabo todo ese circo, por más que Henry dijera que iba a impulsar las ventas.
Intenté comenzar a decir las palabras que había preparado, pero solo logre atragantarme y toser sobre el micrófono.
Entonces la vi. Estaba allí, al extremo de la primera fila.
Framboise me sonrió, y entonces se fueron de mi mente los periodistas, mis colegas presentes y el reducido grupo que representaba al resto del público.
Todos ellos desaparecieron, y me sentí como cualquier otro día, simplemente charlando con ella sobre una clase que estuviese preparando.
– Les agradezco a todos el estar aquí presentes, y a Henry por sus piadosas omisiones al preparar esa bios sobre mí – Uno de los periodistas rió con la broma. O quizás solo tosió. – Bueno, permítanme meterme de lleno en los detalles de esta publicación….
En cuanto comencé a hablar sobre mi trabajo, todo fue más fácil, y rápidamente me encontré dando detalles sobre las distintas dimensiones del sector trans–dife–dimensionál donde nos hallábamos.

*Cambio de escena*

– ¿No dijiste entonces que nuestro planeta era un caso muy particular, al ser probablemente el único donde la fuerza magnética no ejercía efecto sobre la forma de vida predominante? – Me preguntó Framboise mientras yo recordaba aquella presentación.
– ¡Claro! Según muestran los estudios, el tipo de magnetismo de cada dimensión es la principal causante de la predominación de las distintas formas de vida según su base. La tierra es un caso prácticamente único, donde si bien la la vida predominante tiene como base el Carbono, el magnetismo ejerce su atracción sobre el Hierro – Le contesté sin poder evita utilizar mi tono pedagógico, pero sin llegar a captar que era lo que pretendía al mencionar aquello.
– Entonces, si usualmente la fuerza magnética atrae a las formas predominantes de vida, y lo que nosotros necesitamos hallar es el punto central de magnetismo…
Entonces comprendí su idea, y no pude evitar interrumpirla.
– ¡Eres brillante! ¡Entonces solo deberíamos emular una sustancia comparable a la forma de vida local, y disponerla de tal modo que podamos utilizarla como una brújula! Si tan solo pudiéramos hacer eso…
Me puse a revolver mi mochila, intentando encontrar elementos para improvisar algún rudimentario equipo de clonación, mientras formulaba mentalmente un método para atrapar a uno de nuestros captores a fin de tomar una muestra de su ADN.
Al sentir unas gotas salpicarme el rostro, alce la vista y noté como Framboise, de espaldas a mi, parecía acomodarse el cabello en una coleta, dando un ejemplo del sentido practico de las mujeres en situaciones de emergencia.
Pero entonces se dio vuelta, con la mano mojada luego de haberla pasado por su aún enjabonado cabello. Formo un aro con sus dedos, y apuntando hacia arriba, soplo a través de ellos.
En cuanto me recobre del sentimiento de idiotez que me invadió al no haber pensado yo en eso, vi como las burbujas ascendían brevemente, y luego, sin que hubiese ningún viento empujándolas en el cerrado pasillo, se dirigían hacia una de las paredes, como queriendo ir más allá, hasta chocar contra ella y estallar.
– ¡Eres una genio! – Exclamé al darme cuenta de que ya teníamos el improvisado sistema GPS que necesitábamos
– Muchas gracias, Tomato. Pero nada hubiera podido hacer sin tus estudios. Ahora, vamos, que en cualquier momento mi cabello quedara seco.

*Cambio de escena*

Dimos vuelta a otra esquina, y quedamos frente a un pasillo más ancho y mejor iluminado que los anteriores. Por primera vez en lo que iba de nuestro recorrido, veíamos una puerta. Contra ella choco la última burbuja que Framboise había soplado.
La abrí con cautela, y no pudimos ver nada dentro, ya que estaba completamente a oscuras.
Prendí una linterna que llevaba conmigo, y nos adentramos sin llegar a ver muy lejos pese a la nueva luz.
Apenas habíamos caminado unos cuantos pasos, cuando un golpe nos indicó que la puerta se había cerrado tras nosotros. Entonces el salón se ilumino con una luz casi enceguecedora. Ciertamente, enfocar la vista no hizo las cosas mejor.
Estábamos rodeados.
Decenas de burbujas flotaban a nuestro alrededor. Variaban de tamaño, yendo desde algunas algo más pequeñas que un balón de basketball, hasta otras del tamaño de un televisor (de tubo) grande.
Se acercaban a nosotros, al principio muy despacio, pero acelerando al ir ganando confianza, basada seguramente en su amplia superioridad numérica.
Sin dudarlo ni por un instante, saque de mi bolsillo el frasco que había tomado antes en casa, y que deseaba tanto no necesitar.
Vacié la mitad de su contenido en mi mano, y luego sacudía Framboise que estaba paralizada a mi lado. Volvía a enfrentarse a sus captores. No debía ser fácil para ella.
– ¡Vamos! Toma esto, tenemos que enfrentárnosles – Logrando despertar de su transe, tomo el frasco que yo le estiraba.
Ambos comenzamos a atacar.
Arrojamos los alfileres que teníamos con cuidado, intentando no desperdiciarlos. A cada lanzamiento, dos o tres enemigos explotaban. Pero más seguían llegando, quien sabe de donde.
Solo nos quedaba un alfiler a cada uno. Estábamos espalda contra espalda. Hasta donde nuestros ojos alcanzaban a ver, todo era un gran tumulto de brillantes y resbalosas burbujas. Quizás no sobreviviéramos, pero pelearíamos hasta nuestro último aliento.
– Framboise…
Ella realizo una finta y de una precisa estocada exploto a una burbuja tamaño pelota de playa que se acercaba por mi izquierda. Entonces varías más le saltaron encima. Logre detener a varias, pero descuidando mi flanco derecho.
– ¿Tomato?
Aprovechando su ventaja, sentí como atrapaban una de mis piernas, y me arrastraban, alejándome de Framboise, dejándome impotente mientras veía como a ella le sucedía algo similar.
– Si algo llega a ocurrirnos, quiero que sepas que… que yo… yo te…
– SILENCIO – Una poderosa voz se trago lo que yo iba a decir. Una voz que solo podía querer decir una cosa: mayores problemas. Una voz que decía algo sin demasiado sentido, siendo que como guerreras las burbujas eran silenciosas como el mejor de los ninjas.
Con sentido o sin él, lo cierto es que tras oír esa palabra, nuestros atacantes se detuvieron, y se formaron para dejar un pasillo que iba desde la puerta por la que habíamos llegado hasta el punto donde nos encontrábamos ahora.
Estando los dos desarmados y aun firmemente retenidos por nuestros opresores, vimos como se acercaba a nosotros la burbuja más monstruosa que hubiésemos podido imaginar nunca.
Tan alta como una persona, se aproximo a nosotros riéndose, mirándonos alternadamente a uno y otro.
– SABÍAMOS QUE VENDRIAS POR TU COMPAÑERA, TOMATO JONES… – Me quede pasmado al escuchar mi nombre proviniendo de esa criatura que parecía salida de una pesadilla provocada por champagne barato.
– ¿Como… como sabes mi nombre? – Le especté sin entender lo que sucedía
– SABEMOS TODO SOBRE TI… ¡SOBRE TUS INVESTIGACIONES! Y SOBRE COMO HAS ARRUINADO NUESTROS PLANES PARA CONQUISTAR LA TIERRA AL DESCUBRIR NUESTRA EXISTENCIA…
– Oh… vaya… ¿Lo siento?
Se volvió a reír. Pero de un modo más terrorífico que antes, disfrutando de ese momento
– ¿SENTIRLO? ¡AHORA TE ENSEÑARE LO QUE ES SENTIRLO!
Se impulso contra el suelo, aplanándose en sus polos, pareciendo un globo bajo presión. Y entonces salto. Se elevo en el aire, alcanzando tres o cuatro veces mi altura.
Entonces entendí. Su trayectoria, al caer, no dejaba duda.
Iba a aplastar a Framboise. A mi Framboise.
Frenético, me sacudí violentamente, haciendo explotar a las burbujas que me atrapaban. Resbalando sobre los restos de nuestros enemigos esparcidos por doquier, corrí hacia ella. Sin tiempo para detenerme a agarrar uno de los alfileres del suelo, sin poder pensar en otra solución, salte sobre una de las burbujas más grandes que la mantenían sujeta.
Usándola de trampolín, me eleve cuanto pude, mientras ese monstruo sanguinario se precipitaba, ahora, sobre mí.
– ¡Aaahhrrrggg! – Gritando como un salvaje, fui a su encuentro en el aire, sabiendo que si llegaba a fallar, sería el final.
Siendo lo único que podía hacer, sabiendo que de eso dependía no solo mi destino y el de Framboise, sino el de toda la humanidad, choque mi rostro contra ese ser detestable sin dejar de gritar, sin dejar de sentir en mis oídos su risa sobrenatural.
Y entonces, al chocar mi cara contra su tacto frío y resbaloso, cerré mi quijada con todas las fuerzas que fui capaz.
La explosión me empujo contra una de las paredes, al tiempo que me quemaba. Me quemaba el contacto de la sustancia con que estaba hecha esa pompa de jabón gigantesca. Me quemaba los ojos como no me ocurría desde pequeño al tener poco cuidado con el shampoo.
Tumbado contra una pared, con los ojos enrojecidos y llorándome, note como el resto de nuestros enemigos se alejaba, atemorizados ante lo que acababa de ocurrir.
Framboise corría hacia mí, ya libre de movimiento. Habíamos logrado salir enteros de este enfrentamiento. Pero aún debíamos volver a nuestra dimensión y planeta.

*Cambio de escena*

[Presentador] En el próximo episodio de “Las fabulantasticas aventaras inter–dimensionales de Tomato Jones”…

Miraba la pantalla sin poder creer que las imágenes fuesen reales.
Miles de burbujas descendían de una burbuja–nave gigantesca, flotando junto a la Estatua de la Libertad. No pude evitar pensar que al menos el Cine Catástrofe debía haber logrado que la gente de ese país estuviese más preparada para ese tipo de invasión

*Cambio de escena*

Mientras intentaba hacer funcionar la maquina que se suponía paralizase las naves trans–dimensionales que invadían la Tierra, vi como Framboise cargaba otro frasco de agujas en la torreta–ametralladora y disparaba ráfaga tras ráfaga de mortales espinas contra la masa de burbujas que no cesaba de venir contra nosotros

*Cambio de escena*

Intente gritar, hacerle saber a ella que no debía disparar. Pero era en vano. No podía oírme como estaba, dentro de esa gruesa y poco traslucida burbuja que me había atrapado en su interior.
Con el brazo extendido hacia mi, parecía estar queriendo darme la mano… Pero no era eso lo que uno pensaba al ver la 9mm que portaba.
La vi jalar el gatillo, apuntando sin saberlo a mi pecho,…

*Créditos finales & Ending*

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