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Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

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Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

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Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

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Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


20 julio, 2011

En sus marcas...!

Hace un año, decidía dedicarme a escribir. La idea es hacer entretenimiento desde la escritura. Cuentos, novelas, guiones, textos sueltos.

En ese tiempo, puse en mi cabeza la semilla de varias ideas. Algunas ya muestran un tímido brote que pelea por salir a la superficie.
Hay variedad de semillas. Desde novelas hasta guiones para un dibujo animado (anime style).

Recorriendo este camino, voy aprendiendo cosas. Esperemos que sirvan.

Algo que me llama mucho la atención, es que le gané respeto a Tolkien. No digo que no se lo tuviera, pero siempre me había molestado la forma en que describió la Tierra Media con tanto detalle, quitándole lugar a lo que el lector quisiera imaginar. Pero ahora lo entiendo, y no puedo hacer más que perdonarlo.
En este año que llevo como horticultor literario, me dí cuenta que tengo facilidad para imaginar mundos, escenarios. Para desarrollarlos, darles una lógica interna, para hacerlos reales aún dentro de su ficcionalidad.
Por eso lo entiendo ahora a Tolkien. Muchas veces dije que JRR describe cada maldita hoja, de cada maldito arbol, de cada maldito bosque de la Tierra Media. Ahora se que él hacía eso, porque no solo se tomo el trabajo de imaginar cada una de esas hojas, sino que seguramente disfrutó como un cerdo imaginando, creando todos esos detalles.

Y eso me lleva a la "lección número uno" que aprendí en este recorrido: A los lectores no les interesa el mundo, sino los personajes.

Obviamente el escenario importa, y depende la historia puede tener muchísimo peso. Pero los lectores lo que buscan, son historias. Y las historias, le pasan a los personajes.
O al menos, lo que yo busco, es darles historias a mis futuros lectores.

Siguiendo esa linea de pensamiento, creo que lo mismo aplica a la trama de lo que vaya a escribir. El conflicto puede ser una guerra entre dos mundos, pero lo que va a ganarse al público no es que mundo gane, sino lo que le pase al protagonista/ Ya sea un Comandante de las Fuerzas Imperiales o un carpintero que se queda sin laburo por la quema de bosques con rayos laser transespaciales.
Estoy convencido que solo cuando le tomen cariño a ese personaje, les va a empezar a importar el devenir de la guerra que lo rodee.

Quizás esa lección sea obvia o este equivocada (no dudo que puedan encontrarse perfectos ejemplos que demuestren lo contrario). Pero me sirve, y de eso se trata el ir aprendiendo.

Saludos gente.


P.D.: Una buena trampa para esta lección, sería hacer del propio mundo un personaje. Pero todavía me falta para llegar a eso...
P.D.2: El tiempo pasa, y uno aprende cosas nuevas. Ya no afirmaría tan terminantemente lo que dije en este post...

2 comentarios:

Martín Felipe Castagnet dijo...

bienvenido.
sobre la trampa, creo que Ray Bradbury hizo eso con Crónicas Marcianas... y supongo que LOST también!

es bueno leerte.

Un Cowboy Actual dijo...

Sería más bien un "Welcome back" ^^
Crónicas Marcianas es un excelente ejemplo.
También se me ocurre La Mano Izquierda de la Oscuridad (de Úrsula K. Le Guin)... El mundo propiamente dicho, y todo el escenario social y político, es el 50% del corazón de esa historia.

Y es muy bueno ser leido ;)