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Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

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Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


22 agosto, 2012

El Gran Rupinsky


Hoy les contaré sobre El Gran Rupinsky, el mayor de los ladrones que haya existido jamás.
Presten atención, pues son pocos quienes tienen la oportunidad de escuchar esta historia, ya que sólo puede ser contada en este día, una vez cada cuatro años, cuando el Comisario del Tiempo se toma un merecido descanso de sus tareas, y todas las vidas ganan un día más.

Rupinsky nació en las calles de Edimburgo y, si creemos algunas de sus leyendas, nació de la calle misma, siendo parido a través de un tacho de basura, que fue su madre y padre. Se educó desde bebé oyendo desde fuera las clases que se daban en una escuela privada para niños de alta alcurnia. Siendo este su primer robo, pero no el más grandioso.
Desde pequeño mostró una gran habilidad para apropiarse de aquello que le hacía falta, siendo para él simplemente justo tomar aquello que a los demás les sobraba y que él tanto anhelaba. De ese modo, se justificaba a sí mismo el tomar los biberones de otros bebés y, en alguna que otra ocasión, suplantarlos al momento de tomar el pecho materno.
 Cuando ya cumplía los ocho años, llegó a la conclusión de que habiendo nacido en la calle, lo que estaba en la calle le pertenecía por derecho de cuna. De ese modo, comenzó a llevar a cabo robos más osados, apropiándose de juguetes y prendas de vestir. Su habilidad era tal, que tomaba estas prendas de los transeúntes de la calle, mientras estos las llevaban puestas, y sin que se percataran de ello hasta que alguien les señalaba su estado de desnudez.

Algunos narradores inexpertos cuentan que él fue el inventor de El Llamador de Bolsillos, ese aparato tan buscado en el mundo del hampa, que permite llamar el contenido de los bolsillos ajenos y atraerlos a los propios. Tontería más grande no se ha dicho nunca. El Gran Rupinsky no necesitaba tales pertrechos, teniendo en sí mismo la habilidad de robar dientes de oro a una persona mientras la misma se comía una mazorca de maíz.

Tal fue su grandeza como rey de los bajos fondos, que la única vez que fue capturado y encerrado, le llevo solo diez minutos escapar. Pero eso no fue todo: No sólo detrás de él salieron todos los otros presidiarios, sino que en esa cárcel nunca más un prisionero fue retenido por más de dos días antes de desaparecer en las narices de los molestos guardias.

Llegó el día en que tomar de la calle cuanto quería y necesitaba ya no lo satisfacía. De ese modo, decidió robar lo único que la vida le quitaba y nadie podía darle: el Tiempo.
Apasionante y escalofriante es la historia de cómo llegó a estar cara a cara con el Comisario del Tiempo, ese sujeto encargado de controlar el reloj del Universo mismo. Terrorífica y emocionante resulta la hazaña llevada a cabo por Rupinsky, ladronzuelo del más alto nivel. Grandiosa y… lamentablemente, secreta, resulta la forma en que sucedieron dichos acontecimientos. Pues se sabe que quien relate dichos sucesos, será borrado de la existencia y el tiempo por el mismísimo Comisario en persona.
Pero si puedo decirles esto, y escúchenlo con atención: cada vez que sienten una situación ya vivida, cada vez que una espera se hace eterna, y cada momento de felicidad que les desaparece en un parpadeo, pueden saber que El Gran Rupinsky acaba de robarles eso que es lo único que realmente les pertenece. Él se ha quedado con vuestro tiempo.


Mi agradecimiento a Nicky, Alicia, Georgina por los términos que les robé, y a Zaiper y Mr Net por las correcciones propuestas.

3 comentarios:

Mevi dijo...

Increíble. Lo ame. Has crecido mucho Fedito escritor =)

Un Cowboy Actual dijo...

Muchas gracias Mevita! :)

Mabel, mamá de Sol dijo...

¡Muy Bueno! me quedo conn ganas de más.