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Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

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Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

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Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

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Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


15 agosto, 2012

Son Leyenda


Imaginemos un día lejano, digamos por el 2030, pero podría ser cualquier otro año. Una reunión de amigos, muchos con hijos ya. Juntándose a pasar un buen rato.
La humanidad tiene algo maravilloso, esa costumbre desde sus inicios de reunirse y comer. Más allá de cualquier motivo antropológico que pueda haber, uno puede contar con que en cualquier época, en cualquier lugar del mundo, la gente aprovecha parte de su tiempo para juntarse con gente que quiere y compartir una comida.
Por eso, en esa reunión en un futuro lejano, alguien lleva una torta. Y otra persona unas galletitas con chispas de chocolate. Y alguien más, cualquier otra cosa.
Todos comparten y comen, hasta que alguien dice que esas son las mejores galletitas que comió en su vida. No importa si lo dice de corazón o sólo es un cumplido. Lo dice.
Pero la memoria emotiva es una jugadora que no se deja vencer fácilmente, y entonces vos, yo, o cualquier otro le contesta que no. Que si no se acuerdan (incluyendo a todos), de las galletitas Toddy.
El túnel del recuerdo es un agujero negro que no perdona a nadie, y ahí empiezan las historias. Los grandes ya las vivieron en su época, así que las cuentan mirándose entre ellos, pero también mirando a la nueva generación, como en alguna época se contaron las historias de caza y las grandes leyendas.
Cuentan como aparecieron un día, para que la gente las conociera, y se fueron al siguiente, como una amante que nos rompe el corazón. Cuentan como en una tarde podían recorrerse ocho supermercados buscándolas. Como en los kioscos ponían cartelitos cuando las tenían, escritos con marcador, para que el público se acercara. Cuentan como se sacaban fotos con sus paquetes de galletitas, como se escribieron ficciones épicas y poemas sobre las Toddy.
Y los chicos más chicos quizás presten atención, pero los adolescentes miran escépticos, porque suena como otra de esas historias en que los viejos inventan cosas.
Pero fue algo real. Porque más allá de todo, lo cierto es que durante dos meses o así, las redes sociales estuvieron invadidas por Toddys, y los chicos les pedían a los papas las Toddys, y las conversaciones de todos trataban sobre las Toddys.
No importa si lo que hicieron fue un movimiento de marketing, un lobby de la competencia, o si no calcularon las ventas que iban a tener.
Lo que hicieron, llevando a la gente a esforzarse por conseguirlas... Por darlas a probar a quienes no la conocían... Lo que hicieron, la felicidad que generaron con unas galletitas... Lo que hicieron las Toddy, fue magia.


3 comentarios:

Ana Romero dijo...

Dicen que los grandes relatos de la humanidad nacieron al calor del fuego y de un buen narrador.
Agregaría..."el narrador, estaba comiendo una Toddy...".

Un Cowboy Actual dijo...

Jajajaja... Así nacen los grandes mitos :P

Anónimo dijo...

Fede!!! Las Toddy te pegaron mal... jajjajaja terrible lo tuyo, pareciera que tuvieras acciones en la compañia! o sos un vendedor disfrazado de empleado de un hospital! Sea como sea, las mejores galletitas son las Tentaciones, las de antes, las de ahora, las de siempre!! Juííííra toddy!

La petisa qe espera sus mates