SECCIONES

Narrativa

Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

Carrera

Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

Reflexión

Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

Fotografía

Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


04 noviembre, 2012

A wall.


–Y ahí estás vos, yendo por la vida como si nada, simplemente siguiendo tu camino. Avazando, a través del tiempo y el espacio, como toda persona lo hace, con esa inercia que nos atrapa desde el momento en que comienza nuestra existencia. Esa inercia que nos va a llevar hacia delante. Siempre, hasta que nuestra vida acabe. Inevitable, inexorable, inequívocamente.
‘Imaginá una pared de ladrillo.
‘Visualizala.
‘Con sus rectángulos rojos, atrapados en sus jaulas grises de cemento, rodeados por los cuatro costados. Mentalizate. Que la pared sea infinita, que las líneas realicen un recorrido inabarcable.
‘Por un momento, detenete en un punto de esas líneas grises.  En uno cualquiera. Simplemente, pará tu mente en una de las brechas de cemento. Y comenzá a recorrer ese camino poroso, intentando ir hacia arriba. Siempre hacia arriba. Siempre avanzando.

‘Avanzás, pero entonces: un ladrillo te detiene.
‘Estás en el punto medio de un ladrillo. Un camino a cada uno de tus lados.
‘Eso es una decisión. ¿Qué camino seguir? ¿Derecha o izquierda? ¿Diestra o siniestra?
‘Ese es tu destino. Sos vos, decidiendo, tomando un camino sin retorno posible.
‘Elegís un lado. Elegís hacia donde voltear para poder seguir recorriendo tu camino. Y lo podés hacer, podés seguir esa dirección, hasta que cruces otra encrucijada, para poder seguir avanzando, seguir subiendo por el muro.
‘Considerá por un momento, que hay otro universo, igual a este, donde estás recorriendo la misma pared infinita, donde llegas a la misma encrucijada. Sólo que en ese universo, elegís la dirección opuesta.
‘El dibujo de los caminos comienza a rodear ese primer ladrillo, hasta que ambos se vuelven a encontrar con un cruce, con una decisión.
‘Sus recorridos recién comienzan, aun son casi lo mismo. Si cada uno tomara en este punto la dirección contraria a la que tomó antes, volverían a encontrarse… hasta la siguiente decisión.
‘Imaginá que cada decisión, cada encrucijada, cada cruce es un nuevo universo que nace, por todas esas posibilidades distintas que podés tomar. No te equivoques: aun cuando dos caminos vuelvan a recorrer un tramo juntos, no son lo mismo. Porque tú pasado también te define.
‘Ahora, mientras vos seguís recorriendo tu camino, mientras te abrís paso entre los ladrillos por esa zigzagueante vía, imaginá que en otro punto cualquiera de esa infinita pared, Alguien también inició en un momento su camino.
‘Un camino con todas las decisiones que implica. Un camino repleto de encrucijadas. Un camino único y cierto. Distinto al tuyo, aunque con las mismas características.
‘Ese mismo Alguien recorre su camino en infinidad de universos, tal como vos lo haces. En algunos universos, solo uno de ustedes existirá. En otros, ninguno. Pero el infinito todo lo abarca, y así hay infinidad de universos donde ambos existen, tomando a cada paso una decisión.
‘Detenete por un momento en tu camino. Pensá. Pensá cómo, dentro de todas esas posibilidades, llegaste a este punto donde te encontrás ahora mismo. Pensá que vos sos quién, en este universo, se encuentra frente a esta intersección. Pensá como ese otro Alguien, de todos los caminos posibles, siguió ese, y únicamente ese camino que lo llevó hasta un cruce. Que me llevó hasta este cruce. Un cruce a medio ladrillo de distancia de donde vos estás.
‘Un camino a cada uno de tus lados. ¿Qué camino seguir? ¿Derecha o izquierda? ¿Diestra o siniestra? ¿Seguir por tu cuenta… o encontrarnos?

–Está bien, está bien. Te pasás. Dale, te acepto un café. ¿Dónde y a qué hora?