SECCIONES

Narrativa

Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

Carrera

Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

Reflexión

Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

Fotografía

Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


23 diciembre, 2012

Mi carrera - Métodos e innovación


Hace algún tiempo comenté que soy muy de pensar lo que voy a escribir. Generalmente tengo el esqueleto de la historia, sé adonde quiero llegar, y hasta tengo detalles “estéticos” en mente. Prácticamente tengo el cuento en mi cabeza y luego tan solo lo vuelco al papel cibernético, para poder compartirlo.
Alguna vez escribí algo sin pensarlo previamente, principalmente por requisitos de una tarea en el taller literario. Debo confesar que incluso en esos casos, excepto cuando había que escribir alto en el estilo de la poesía, también pensaba lo que iba a escribir. En vez de hacerlo durante mucho tiempo, lo hacía en el minuto exacto antes de tipear la primera letra. Al fin y al cabo, lo prepensaba.
En cambio, en las últimas semanas me pasó algo extraño: dos textos que escribí en estos últimos veinte días, surgieron de la nada misma. De un momento al otro. Sin pensamientos. Redacción espontánea, si la ciencia acepta que eso sea posible.
El primero, fue Al Caer la Noche. Ese texto apareció en un momento que me disponía a escribir, pero estaba peleando con el hecho de no tener idea de qué iba a escribir. Apareció simplemente una frase algo indefinida, similar a “Cayó la noche, y entonces…”. Lo primero que me vino a la cabeza, como quienes más me conocen podrán imaginar, fue un detective con su piloto, en una ciudad oscura y peligrosa. Solo que esta vez en lugar de empezar a desarrollar esa historia en mi mente me puse a escribir.
El resultado fue algo completamente distinto a esa primera imagen que me vino, y fue fantástico ir descubriendo el cuento que surgió mientras las palabras se imprimían en la pantalla.
Confesión: pensé que nunca iba a poder escribir algo de esa forma, con tan poca planeación.
El segundo texto que salió de ese modo, resultó aun más sorprendente. El cuento que surgió fue Misión Especial.
Me había pasado el día queriendo escribir algo, después de dos semanas literariamente poco productivas. Tenía una idea, ligeramente robada -previo consentimiento-, y aunque intentaba darle forma a esa semilla, no lo lograba. Estoy convencido de que voy a escribir esa historia, ya que realmente me parece interesante. Pero claramente ese día no iba a suceder. Así que estaba volviendo a casa, en ese gran lugar para generar pensamientos que es el colectivo, sentado y molesto con no haber podido escribir el texto de la semana. Ahí, perdido en mi mente, apareció este pequeño personaje, dejándose caer atado a una soga. Creo que del mismo modo se dejó caer en mi cabeza.
Al principio, la imagen fue más parecida a la clásica escena de Misión Imposible (la película), si bien al escribirla mutó naturalmente en algo un poco menos sofisticado. Esta historia también se desarrolló al tiempo que la iba escribiendo, y tuvo una particularidad aún mayor: la escribí yendo y viniendo por los párrafos. En un principio no existió el Señor Rodríguez, solo después imaginé el objetivo de Diblin, y hasta más tarde no aparecieron los poco alegres pensamientos del dueño de la casa. El final no existió hasta que estaba a punto de cerrar el texto.
De modo que en estos días aprendí una nueva forma de escribir. No se si puedo elegir aplicarla, o simplemente tiene que suceder. Aun me queda experimentar bastante con esta metodología, y ver si los resultados son confiables.
Pase lo que pase, quedo contento con estos dos textos, y seguiré yendo por muchos más.


Bonus track: Curiosamente, me costó encontrarle titulo al segundo cuento que mencioné, Misión Especial. Lo más interesante, es que la idea de la que partió todo tenía que ver con Misión Imposible, pero no hice la conexión entre ambos títulos hasta escribir esta entrada. 

[Conteo de "pero"s en texto original: 4.]

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