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Narrativa

Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

Carrera

Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

Reflexión

Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

Fotografía

Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


07 enero, 2013

Mi carrera - Cosecharán tu siembra


Vamos a comenzar directamente con un breve ejemplo:

Ricardo Blaine no podía creer su suerte. Sentía el sol a través de sus párpados, mientras escuchaba el sonido del mar a unos pocos metros. El viaje a esa isla había resultado un sueño desde que bajaran del crucero.
Al escuchar el sonido de una flauta sumarse al de las olas, abrió los ojos. Se asustó por un momento al ver un humo negro avanzando hacia él, pero pronto notó que solo se debía a unas ramas húmedas que Rosa, su pareja, había tirado para alimentar la fogata que los refugiaría del fresco de la noche.
Ricardo se quedó mirando a la joven flautista. Con su pelo rubio al viento, le parecía de otro mundo, de otro tiempo. Poco sabía él lo que estaba por ocurrir: de otro modo, no habría tardado ni un instante en levantarse y abrazar a Rosa como deseaba hacer. Resultandole imposible saberlo, simplemente se dio unos momentos más para quedarse echado sobre la arena.

He ahí una breve introducción a una historia, que podrá o no ser terminada. Puede parecer más o menos interesante, ese no es el punto como suele pasar con estos ejemplos. La particularidad que tiene este caso, es que está plagada de guiños y referencias.
Puse a nivel conciente no menos de cinco, estoy seguro de que mi subconsciente coló alguna más, y sin duda alguien puesto a ello podría reconocer algunas referencias que no fuera mi intención poner, y aún así serían completamente válidas. Algunas son muy obvias. Otras, rebuscadas.
De eso trata esta entrada… de esas semillas que uno puede plantar como escritor, pero que no sabe si van a germinar en el lector.
Supongo que los escritores más famosos, cuya obra es muy analizada por fanáticos y estudiosos de las letras, podrán estar bastante seguros de que los guiños a la cultura popular, personajes de ficción, eventos históricos y demás van a ser descifrados. Seguramente algunos guiños a amigos y familia pueden llegar a perderse. Nada grave, nada grande.
Mientras tanto, la generalidad de los escritores nos enfrentamos a una realidad bastante cierta: podemos poner cuantas referencias ocultas queramos… Siempre y cuando aceptemos que pueden quedar perdidas en el texto.
Por mi parte, me gusta plantar esas semillas, ya sea en el argumento, en alguna palabra o en los nombres de los personajes. Creo que la mitad de las cosas que escribo tienen algo de eso.
Los resultados varían bastante. Me ha pasado de releer algo escrito hace un tiempo, y recordar que tal cosa era un guiño a algo… y quedarme ahí, sin no lograr recordar a que hacía referencia, y quedarme trabado al intentar realizar el camino inverso para redescubrir mi propio truco.
En otras ocasiones, los resultados fueron mucho más gratificantes, porque alguna persona notó la referencia y me la mencionó. Ese sentimiento es genial, el saber que más allá de la historia, de los personajes y de la trama, se pudo transmitir algo más, y que no es para todos.
Creo que el secreto está en que uno plante tantas de estas semillas como quiera, siempre y cuando no afecten en nada a quienes no las capten. Pocas cosas me resultan más odiosas al momento de leer, que esa sensación de estar perdiéndose algo, porque uno no capta ese mensaje entre líneas que el autor dejó.
Por eso intento que, cuando escribo, los guiños estén ahí, pero también puedan leerse como simple información que compone la historia, sin echar nada en falta, y pudiendo disfrutar a pleno. Al menos, esa es la idea.

[Conteo de "pero"s en texto original: 7.]

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