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Cuentos, relatos y delirios varios. La producción de esta fábrica artesanal de textos en que quiero convertirme.

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Descubrimientos, consejos y opiniones que me van surgiendo en estos primeros pasos como escritor.

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Divagues, análisis y pensamientos, sobre la vida, el amor, el destino y todo aquello que se me cruza en el camino.

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Una palabra puede decir más que mil imágenes, o eso opino yo. Pero a veces, una imagen puede hablar por si sola.


25 marzo, 2013

On Vacation


Los maestros tienen tres meses de vacaciones”. Puede ser cierto o no (no, no lo es), pero definitivamente es una idea en el imaginario colectivo.
De cualquier modo, algunos trabajos en lugares un tanto inhóspitos, llegan a tener medio año de vacaciones. A cambio, hay que pasar la otra mitad del año, por ejemplo, en el medio de una montaña. Ideal para los fanáticos de Gimli, Gloin y cantantes de “Hi-Ho”.
En laboratorios y petroleras, tres y cuatro semanas son moneda corrientes.
En cualquier trabajo de oficina, la norma son dos semanas, y eso nomás arrancar.
Están luego los “trabajadores independientes”, digamos que los monotributistas. Sin vacaciones pagas, hasta donde su economía lo permita pueden tomarse una cantidad variable de días.
Ahora bien… ¿Cuántos días de vacaciones tiene un escritor?

Se puede decir que dependerá de su éxito, si trabaja de eso, si acaba de publicar, está en una revista, solo maneja un blog, si… No. No depende de nada de eso.
Un escritor no tiene vacaciones.

Pasé unos tres meses sin publicar. Podríamos decir que tres meses sin escribir (aunque no fue así, thanks the writers gods). Pasé esos tres meses sin publicar, pero… ¿Vacaciones?
Si el señor obrero deja por dos semanas de ir al edificio que está levantando con la constructora que lo tiene como empleado, y en esos días se dedica a levantar un cuartito nuevo en el terreno a unas cuadras de su casa… le paguen o no, ¿eso son vacaciones? ¡Claro que no!
Tres meses sin escribir oficialmente. Pero pensando historias, improvisando cuentos, sembrando ideas, recolectando experiencias, recorriendo vida.
Si un antiguo chamán deja de conjurar lluvias para su cacique, pero se va a buscar hierbas y sangre de yaguareté, y en el camino cura un mal de ojo, acaba con alguna pequeña plaga, pelea con algún espíritu… ¿se tomó un descanso?

No, el escritor no tiene vacaciones tampoco. Pero está bien. Porque un mago puede querer pasar un par de días sin hacer hechizos. Pero no renunciaría jamás a su magia.

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